¡Hola amiga!
Sabes hace algunos días recordaba cómo fue que nos conocimos y debo contarte
que no fue tan agradable, a simple vista pude notar la indiferencia que me tenías,
claro que en ese momento no le tomé gran importancia, de hecho mi muy lejana
intuición me decía que tú serías mi nueva amiga, además de la frecuencia en la que visitaba tú mamá a la mía; también recuerdo la fédula de que traías a
causa de una caída por las escaleras, algo así comento tú mamá.
Semanas antes de entrar a clases los padres debían ir a la secundaria para
saber en que grupo nos habia tocado.
Por la tarde recuerdo que llegaste junto con tu mamá y me preguntó que grupo me
había tocado, le contesté rápidamente que en el "E" sonrió y dijo
también la Nuria. Al principio noté que tú gesto no era de felicidad pero
tampoco de enojo, te daba igual. No te miré en dos semanas hasta el nuevo ciclo
escolar, nos presentamos minutos antes de las 8 para rendir honores, ya estabas
situada en la cancha, mientras que yo iba llegando y miré a tu mamá y me dijo:
Ve a formarte con Nuria ya no tarda en comenzar los honores, para mi suerte no
conocía a nadie y digo para mi suerte porque con la que identificaba eras
tú, sin embargo no podía aceptar un rechazo de tu parte.
Por fin pudimos establecer un diálogo de camino al salón, después te conté que
nos darían a elegir un taller para los 3 años de la secundaria y que tenía un
tío que impartía dibujo ambas elegimos el mismo, aún recuerdo la emoción.
Al graduarnos de la secundaria fue difícil aceptar el hecho de no estudiar la
preparatoria juntas, posteriormente entendí que era tu elección estudiar fuera
de Rosario, te llamé "la chica vasco", mientras que tú me nombraste
"la chica UAS", ambas teníamos en cuenta que nuestra amistad no
terminaba ahí.
Seguimos teniendo las mismas cualidades desde que nos conocimos; a las dos nos
apasiona la profesión docente, obviamente no es tal cual la manera en que
hablábamos de ello, sólo éramos tan sólo unas niñas con la ilusión de ser
maestras. Hoy en dia el vínculo que nos une es el cariño familiar y el amor por
nuestra profesión docente.
Temo decirte que no siempre hemos pasado momentos tan buenos, cómo todas las
amigas podemos ocasionar malentendidos que nos llevan a reaccionar de la peor
manera, existirá ese tipo de problemas todo el tiempo pero hay quiénes lo
afrontan y lo dejan atrás; tenemos un sin fin de chocoaventuras, las pijamadas,
las llamadas consejeras, los chismes del pueblo, etc, etc,.
Actualmente seguimos en contacto, todos los fines de semana alguna de las dos
nos buscamos para hacer mini-reuniones
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